
A 8 km de Amsterdam se encuentra uno de los pueblos típicos de Holanda : Zaanse Schans. Y más que un pueblo es una especie de museo al aire libre sobre la vida rural tradicional holandesa. Se encuentra en una zona fuertemente industrializada que ha preservado en su corazón este pequeño y bucólico rinconcito típicamente holandés.
Desde Amsterdam se llega en tren hasta la estación de Koog Zaandijk, y desde allí hasta Zaanse Schans hay un paseíto de un cuarto de hora perfectamente señalizado, por lo que es imposible perderse
Zaanse Schans está en un inmenso prado verde donde pastan con su habitual tranquilidad las vacas y , que en épocas pasadas, llegó a tener mas de 800 molinos. Y como mencionamos, Zaanse Schans no es realmente un pueblo, ya que apenas tiene estructura urbana y carece de los servicios propios de una localidad.
Te sorprenderá sus casitas de madera típicas rodeadas de canales, pastos y cañaverales, en la ribera del río Zaan. Un lugar verdaderamente idílico e inspirador. Tambien aqui hay tiendas de artesanía y de quesos que son tan populares. Sin embargo, el plato fuerte de Zaanse Schans es su conjunto de molinos de viento, alguno de los cuales sigue en funcionamiento.
Es posible visitarlos por 2.5 Euros lo cierto es que resulta una visita muy instructiva y al mismo tiempo emocionante por la sensación de fuerza irresistible que dan las aspas. Los podemos visitar por dentro, y conocer de primera mano el funcionamiento de su maquinaria, muchos de ellos aún de madera.
Por ejemplo, sabras que el molino De Zoeker se dedica a la obtención de aceite mientras que el De Kat se especializa en moler maderas tropicales. En definitiva, Zaanse Schans es un buen recurso para conocer algo genuinamente holandés sin necesidad de alejarse mucho de Amsterdam.
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