
Cada año, miles de turistas realizan vuelos a Holanda, atraídos por el encanto de sus pintorescos pueblos, los atractivos de Ámsterdam, las bellísimas flores y la cultura de la región. La gastronomía holandesa podría decirse que es una “cocina de invierno“, lo cual puede evidenciarse con el amplio predominio de recetas de elevado contenido calórico.
Las verduras, las patatas y los pescados son los grandes anfitriones de la cocina típica. Si deseas conocer las especialidades más representativas de la cocina autóctona, debes estar atento a los establecimientos que posee un cartel con una sopera pintada con los colores de la bandera holandesa junto a la inscripción “Neerlands Dis“.

Las Patat son un clásico dentro de la oferta ambulante de “fast food“. Son algo así como patatas fritas con una abundante cobertura de mayonesa… siempre salvan a los trabajadores y lugareños que transitan con prisa por la ciudad.
Los quesos son dignos de atención especial, ya que se trata de uno de los productos más exclusivos de la gastronomía holandesa. Se destacan el Gouda y el Edam, caracterizados por su sabor suave y su formato de “bola” respectivamente.
Los cafés son muy llamativos, muchos de ellos fueron decorados según el diseño típico del siglo XVIII. En estos establecimientos sirven apertivos, ginebra y cerveza de todo tipo.
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