La fiesta del 31 de diciembre, que en Holanda se llama la Noche Vieja, es todo un acontecimiento festivo organizandose muchos conciertos y fiestas por todo el país. Sin embargo, antes de media noche, la mayoría de los holandeses celebran la fiesta en casa con los familiares y amigos.
Después de las doce es cuando realmente empieza la fiesta con champaña, el olliebollen (un dulce típico holandés en forma de bola y con sabor a porras) e impresionantes fuegos artificiales que reune a todos los holandeses en las calles y plazas.
Y es que los holandeses celebran tradicionalmente el comienzo del Año Nuevo con fuegos artificiales; todo un espectáculo que puede verse desde cualquier parte de Holanda tan pronto como las doce suenan en el reloj. También es el momento en que los pubs y clubs están llenos y abiertos hasta altas horas de la madrugada.
Cabe anotar que la tradición holandesa de los fuegos artificiales viene del siglo XIX, cuando los soldados holandeses que servían en las Indias del Este trajeron de China fuegos artificiales. Más tarde se hicieron muy populares después de la Segunda Guerra Mundial.













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