Alkmaar ha pasado de ser una pequeña ciudad a convertirse en una ciudad de reconocido prestigio por su arquitectura, sus tiendas, mercados y festivales. Pero, antes que nada, Alkmaar es la ciudad del queso de los Países Bajos. Durante la temporada alta, que se extiende del primer viernes de abril hasta el primer viernes de septiembre, se celebra todos los viernes, el tradicional Mercado de Quesos.
Y es todo un ritual. Primero se fija el precio mediante prácticas comerciales a la antigua usanza. Tras pesar el lote en la Casa del Peso, los miembros del antiguo Gremio de los Portadores del Queso, fundado hace ya 400 años, transportan los quesos en unas parihuelas. Dentro de la Casa del Peso puede visitarse el Museo del Queso, donde se expone todo el proceso de elaboración de los productos lácteos.
Igualmente, Alkmaar es un lugar histórico, con más de 400 monumentos donde destaca La Casa del Peso, del siglo XIV, conservada en su estado original; la Casa Consistorial, del siglo XVI, la Iglesia de San Lorenzo y los numerosos patios, pequeños jardines, fachadas y canales confieren a la ciudad un carácter especial, donde predominan las pequeñas tiendas, junto al Canal de Holanda del Norte.
Al ser la mayor ciudad de la región, Alkmaar también es el principal centro de ocio. Ofrece no sólo un sinfín de restaurantes, terrazas y bares, sino que, además, cuenta con una gran variedad de teatros, festivales y ferias populares.
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